martes, 31 de diciembre de 2013

Sorteo de "El Niño" siglo XIX



Siempre es bueno saber la procedencia de todas las cosas y ésta es muy curiosa y digna de conocer.
FELIZ SORTEO DE EL NIÑO Y VENTUROSO AÑO 2014!!

CÓMO LA DUQUESA DE SANTOÑA PARIÓ AL “NIÑO” EN EL SIGLO XIX


Una aristócrata granadina quiso ayudar a pequeños enfermos y desprotegidos en un hospital de Madrid. Así floreció la que hoy es la segunda cita más importante del año con el azar.
5 de enero de 1941. Primer premio de la Lotería de El Niño. Sale el número 23.594, agraciado con medio millón de pesetas. Cae en Sevilla y se desata la locura entre los afortunados. Este que es conocido como el Sorteo de «los rascaos», pues es tradición cambiar los boletos de la Lotería de Navidad del 22 de diciembre por esta Lotería que se juega el 6 de enero, nace con algunas lagunas. No se sabe con exactitud cuándo comenzó, en qué data se inició el sorteo con este nombre, aunque según el organismo Loterías y Apuestas del Estado, a raíz del primer entrañable sorteo de 1941 que institucionalizó el entonces director general de Timbre y Monopolios -el general F. Roldán-, se enraizó tanto entre la población española y recaudó tal éxito que se transformó en sorteo extraordinario a partir del año 1942. Aunque desde 1999, la cita es el mismo día de la Epifanía del Señor, hasta ese momento se había celebrado los días 5 del primer mes del año. Y es que puede llamarse El Niño precisamente por el advenimiento de ese día de la Epifanía y por la llegada y adoración de los Reyes Magos de Oriente al Niño Jesús.
Ni en los programas respectivos ni en las resoluciones insertas en publicaciones oficiales ni en las listas de números premiados figura el título de Sorteo de «El Niño», un extremo que se subsanó en el año 1966, señala el organismo responsable, si bien es indudable de que existía con anterioridad. Así lo atestigua, por ejemplo, con datos en la mano de cómo tocó en Fermoselle (Zamora) en 1908. En todo caso, el sorteo se configuró con «personalidad y denominación propia» en 1941 y con su atractivo programa de premios se convirtió en la segunda cita con el azar más importante de la Lotería Nacional. [Pincha aquí si quieres ver el spot publicitario con que se anuncia la Lotería de El Niño en 2014]
Un estudio apunta a una rifa altruista
Si se bucea en esta historia del Sorteo de El Niño, vaga y llena de imprecisiones, se encuentra un dato curioso, del que también puede provenir el nombre del mismo: siempre sale a relucir la duquesa de Santoña, María del Carmen Hernández y Espinosa de los Monteros. Lo hace con mayor preeminencia después de un estudio del investigador Gabriel Medina Vílchez sobre este encuentro con los bombos, que viaja en la máquina del tiempo hasta finales del siglo XIX y habla de cómo esta aristócrata instauró una rifa de niños, con la voluntad inicial y henchida de altruismo de obtener fondos para un hospital infantil de Madrid.
La duquesa quiso recaudar fondos y lo hizo con una rifa anodina (o eso parecía)
La duquesa alumbra al «Niño» con un formato bien diferente al sistema de bombos múltiples vigente ahora. Lo hace como un sorteo arbitrario, una rifa casi anodina en la que se precisaba directamente la participación activa de los niños a quienes iba a beneficiar de algún modo. Medina inquiere que este sorteo, en nuestro siglo tan notorio, vino a la luz para buscar algún tipo de financiación adicional con que encarar los muchos gastos que acumulaba el funcionamiento de hospitales materno-infantiles y de entidades y organismos que se encargaban de velar por el cuidado de pequeños desamparados.

Esta granadina de Motril llamó a su propuesta «Rifa Nacional del Niño» y dio el primer paso para las expectativas con que hoy miles de españoles juegan a la Lotería los meses de enero. Tan alto era el listón de solidaridad que la aristócrata vertió sobre su iniciativa que se ganó rápidamente la condescendencia del Rey Alfonso XII quien secundó el sorteo y lo eximió de pagar el tributo especial de un 4% preceptivo para todas las rifas que se realizaran y que iba a parar al Tesoro Nacional.
Cambios evolutivos del Sorteo
Desde su oficialización, han sido muchos los cambios contemplados en el sorteo. En 1966 comenzó a funcionar el sistema moderno o también llamado de bombos múltiples, mientras que antes de esta fecha se extraían las bolas y los premios mediante el sistema tradicional: dos bombos que viraban a la par, de uno se sacaban los dígitos y de otro los premios.
abc
En 2012 el Sorteo del Niño se trasladó a Cádiz para conmemorar los 200 años de la constitución de Las Cortes españolas
En 1941, el sorteo constaba de cuatro series de 42.000 billetes cada una, a 150 pesetas el billete, dividido en décimos de 15 pesetas. Se vendieron, según los datos facilitados por LAE, 166.668 boletos y se acumuló una recaudación superior a los 25 millones de las pesetas de la época (25.230.000), lo que reportó a las arcas del Estado un beneficio de 7.700.300 pesetas. El programa de premios contemplaba uno, el mayor, de medio millón de pesetas por serie, otro de 300.000 pesetas a la serie, otro de 150.000, un cuarto de 75.000 y el último, de 50.000 pesetas por serie. En 1942, el sorteo varió y contaba con tres series de 56.000 billetes cada una, a 250 pesetas el billete, dividido en décimos de 25 pesetas. En 1946 se añadieron los premios de terminación y de reintegro.
Una retribución que crece
Hoy en día, se ponen a la venta 60 millones de décimos. La emisión del sorteo de 2014 es de 800 millones de euros, de los que se consignan para el reparto de premios 560 millones de euros, el 70% del volumen global. Se emiten 40 series de 100.000 billetes cada una, a 200 euros la serie, 20 euros el décimo. En total, se repartirán este 2014 un total de 14.320.001 premios diferentes.
Según explicó Inmaculada García, presidenta de Loterías y Apuestas del Estado, en la presentación de la campaña de este año, la gran novedad redunda en un premio extraordinario de 40 millones de euros (39.800.000 euros para una sola fracción de uno de los billetes agraciados con el primer premio, tras el tributo a Hacienda) que se embolsará el poseedor de un solo décimo (ha de coincidir el número, la fracción y la serie del boleto que se tenga en casa con lo que salga el día del sorteo para llevarse esta jugosa dádiva). Con esta gran retribución se pretende dar a la segunda cita con la suerte del año la relevancia estrella que tiene, amén de azuzarle el último empujón de ventas. Éste será el mayor premio de la historia de «un Niño» que ya no es «el patito feo» de los sorteos, que afloró para ayudar a los más pequeños y que hoy se vive con esa inocente ilusión, la de un niño. Un buen colofón, sin duda, para las fiestas navideñas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario