viernes, 3 de enero de 2014

ROMANCE MARISQUERO - Alfonso Ussía



Vaya cabeza tan lúcida que tiene este hombre para hacer romances y con qué gracia los rima aunque, maldita la gracia la que nos hace ver que sus estrofas están llenas de verdades que hacen que un pueblo se sonroje de vergüenza por tener tanto “chorizo” andando tan tranquilo entre nosotros.
Como siempre digo: ¡¡Pobre país el nuestro!!

ROMANCE MARISQUERO
Alfonso Ussía

 

- Langostinos de Sanlúcar
pescados junto a Bonanza,
y el Guadalquivir que muere
a la vera de Doñana,
¿dónde vais tan apilados,
tan frescos y de mañana?
- A la Feria de Sevilla
que la Ugeté nos reclama.
 
- Turgentes gambas de Huelva
con sabor de olas atlánticas,
el hielo sobre sus muertes
de quietas colas rosadas,
¿hacia donde los camiones
os llevan tan apiladas?
- A la Feria de Jerez
que la Ugeté nos reclama.
 
- Y las bocas de la isla
y las princesas cigalas,
langostas de Punta Umbría
bogavantes de aguas bravas,
¿dónde vais tan formalitos
a estas horas tan tempranas?
- Nos dicen que en la Ugeté
esta noche hay mariscada.
 
Los jamones «Cinco Jotas»
en Jabugo se acaparan
y unas cañitas de lomo
de las dehesas serranas.
En el Puerto, el vino fino
con esmero se prepara.
- Cuando lleguéis a Sevilla
al fresquito, sin tardanza.
Chopitos de la Bahía
se unen a la caravana
y los camiones en fila
hacia Sevilla se lanzan,
con la mar, sierra, dehesa,
y la viña en sus entrañas.
Ya en Sevilla se disgregan
y en rutas distintas marchan
no vaya a ser que aparezca
de pronto la juez Alaya
y nos deje sin mariscos
y con la honra mancillada.
 
Por bulerías se sueltan
liberados, liberadas,
secretarios generales,
portadores de pancartas,
empresarios paganinis
y contables de manga ancha
expertos en producir,
a miles, facturas falsas.
 
El fino alegra ilusiones,
el jolgorio se dispara,
los vestidos de volantes
se ajustan a sus guitarras,
caderas sindicalistas
en lunares enfundadas.
Los palmeros, a lo suyo,
a dar palmas y más palmas
mientras unos beben vino
otros colas de cigalas,
los más, jamón en taquitos
(ya no queda ni una gamba)
y aplauden a una pareja
que baila por sevillanas.
- Y la factura a la Junta
que al final es la que paga.
 
En un rincón del local
una hermosa liberada
con sindical disimulo
besa a su media naranja.
Besos con sabor a fino
y a pinares de Doñana,
y a boquitas de la isla
y a olas de Valdelagrana,
y a jamoncito del bueno
de las dehesas serranas.
El amor también se vuelca
en las fiestas solidarias,
y cuando acaba la dicha
y cuando la fiesta acaba
beso viene y beso va
se alarga en la madrugada
sobre la plata del río,
en el puente de Triana.
 
A espaldas de la caseta
se elevan torres de cajas
y las botellas vacías
son cadáveres sin alma.
En el interior, aún queda
el grupo de la tajada,
el que siempre se resiste
a dejar la madrugada.
En el suelo, entre serrines
y colillas pisoteadas
se acurruca una bandera
por el jolgorio olvidada
con la corona mural
y franjas republicanas.
Algún pañuelillo rojo
con UGT en letras blancas
sobre las sillas de mimbre
libre de cuello, descansa.
 
La factura está en la Junta.
Nueve mil euros del ala.
«Por Cursos de Formación»
según el papel declara.
La Junta de Andalucía
inmediatamente paga
por todos los andaluces
el fiestorro y la algarada.
Un dirigente lo dice:
- La Formación es muy cara.
 
De los pobres bogavantes
no han quedado ni las patas,
y el suelo es batiburrillo
de suciedades y cáscaras.
Tiene razón quien lo dice:
- La Formación es muy cara.
En sigilo, muy en sigilo,
guardan la factura falsa
no vaya a ser que de pronto
sin avisar, por la espalda
la juez Alaya aparezca
y les fastidie la trama,
les desmonte todo el chollo
y les fornique la causa.
 
Langostinos de Sanlúcar
a la vera de Doñana.

miércoles, 1 de enero de 2014

Viena - "Concierto de año Nuevo"



Quiero compartir  con todos vosotros este  artículo sobre el “Concierto de Año Nuevo” porque me parece muy interesante, sobre todo para los que amamos la música y soñamos con que algún día podamos asistir en persona a este evento.
Como no nos ha tocado la lotería, seguiremos esperando….

Valses y polcas de la familia Strauss
EL CONCIERTO VIENÉS DE AÑO NUEVO: DESAYUNO CON DIAMANTES


"La marcha de Radetzky" siempre es la pieza más aplaudida.

Ningún espectáculo televisado –si hacemos caso omiso de algunas retransmisiones deportivas como las Olimpiadas- goza de la amplísima audiencia del Concierto de Año Nuevo a cargo de la Filarmónica de Viena en su sede del Musikverein, inaugurada en 1870. Aunque el evento al que nos referimos se inició en 1939 hasta nuestros días, entonces sólo con trascendencia local hasta convertirse en universal. En sus comienzos, la propia Orquesta, curiosamente, desdeñaba los valses. Pero, algo más: muchos de sus componentes eran de ideología nazi, empezando por su director. Clemens Krauss, amigo de Göebels. Los de filiación judía fueron denunciados, allá por 1942. Una comisión convocada al efecto ha confirmado ahora esas más que posibles sospechas, sosteniendo la relación de sus músicos con el régimen hitleriano.
Política aparte, aunque en la edición de este año se recuerde el centenario de la I Guerra Mundial, nadie puede discutir el fasto cultural que supone esta magna y popular celebración musical desde la capital austríaca, a base de un repertorio ya clásico de valses y polcas. La mayoría de ellas firmadas por un mismo apellido: Strauss. Una dinastía que empezó Johann Strauss I, hijo de unos modestos posaderos, en la primera mitad del siglo XIX, al que llamaron "el rey del vals". Aunque quien realmente dotó a ese ritmo de alcance internacional fue uno de sus tres hijos, también de igual nombre, apodado "El emperador del vals" para elevarlo de categoría respecto a su progenitor. En cambio, sus otros descendientes, gozaron de menor entidad: Josef, era de carácter retraído, tuvo poca producción musical y, además, murió tempranamente; y Eduard, tenía talento, fue excelente violinista, pero le perdió su idiosincrasia, al ser muy engreído, envidioso y conflictivo. Así es que nos ocuparemos más de Johann II y de sus valses más conocidos. El más divulgado, con fecha de 1843, "El bello Danubio azul" (o "El Danubio azul"), encargo que recibió de la Sociedad Coral Masculina de Viena para bailarse sobre todo en ese tipo de fiestas. No lo compuso con ánimo de ensalzar el encanto fluvial, sino como símbolo del romanticismo vienés. De su primitiva condición coral pasó ser tema instrumental, un vals sinfónico que tantas veces se ha utilizado en las bandas sonoras de películas y en la apertura de los bailes aristocráticos o simples bodas.
De 1866 es "Bombones de Viena", que Johann Strauss II dedicó a la princesa Pauline de Metternich-Wineburg, esposa del embajador austríaco en París (hijo del que fuera legendario Canciller) llamada "La gran dama del II Imperio", en la Corte gala de Napoleón III. Luego, en 1868 nuestro inspirado autor, que gozaba de la amistad y admiración de sus colegas Brahms y Mahler dio en crear el vals posiblemente más poético de su repertorio: "Cuentos de los Bosques de Viena", con el que quiso evocar las bellas colinas que rodean la capital austríaca. Y sepan que el mismísimo Richard Wagner, de conocido endiablado genio y poco proclive a alabanzas ajenas, elogiaba el genio creador de Johann Strauss II, quien consideraba a "Vino, mujeres y canciones", como el mejor de sus valses, que se dio a conocer en 1869. Tanto le gustaba a Wagner que estando un día escuchando el concierto de una orquesta de aficionados, llegado a escuchar tal vals, se dirigió al director, le arrebató la batuta, para continuar la interpretación bajo sus órdenes.
Concierto de Año Nuevo 2014 | Efe.
A partir de 1870 Johann Strauss II se dedicó más al teatro musical, dejando en sus operetas valses inolvidables: "El murciélago", "Rosas del sur", "El barón gitano; En 1973 compuso “Sangre vienesa", en unos difíciles momentos económicos para el país, que sus compatriotas estimaron como una inyección de optimismo. Su larga lista de éxitos quedaría completada en 1888, con ocasión de festejarse el cuarenta aniversario de la coronación de Francisco José, al ofrendarle su majestuoso “Vals del Emperador”.
Si la biografía artística de Johann Strauss II resulta impecable, en cambio su vida personal estuvo llena de episodios donjuanescos que enturbiaron su hogar. Enviudó de su primera esposa y la segunda le recetó la misma medicina que él había empleado con su cónyuge anterior: le fue infiel con un director de teatro. Tras divorciarse eligió a una joven con muchos menos años que él. Empeñado en casarse con ésta, hubo de renunciar para ello a su nacionalidad austro-húngara y a su fe católica. A día de hoy se le sigue recordando como el más fecundo compositor de la legendaria familia Strauss, aquel que en un solo día era capaz de crear un vals de exquisita belleza.
En cuando a su padre, sólo se le recuerda, en el plano musical, como autor de un vals que ha perdurado en el tiempo, "Ecos de Lorelei del Rhin" y, desde luego, por su archiconocida "Marcha de Radetzky", que dedicó a un sanguinario mariscal de campo. Vencedor de los piamonteses y nacionalistas italianos. La compuso durante la revolución de 1848, lloviéndole después críticas políticas, acusándolo de reaccionario. La marcha cierra cada año el Concierto de Viena, entre los aplausos del respetable. Sólo un director, Claudio Abbado trató de interrumpir ese acompañamiento. Desde entonces no han vuelto a invitarle a dirigir la Filarmónica. Este año el elegido es Daniel Baremboim, al que no disgusta esa participación, batiendo palmas, siempre esperada de los asistentes a la gala. ¡Feliz Año a cuantos amables seguidores tenemos en Libertad Digital!