miércoles, 27 de noviembre de 2013

Joyas en los ojos




Madre mía… estamos locos!!!!




IMPLANTARSE JOYAS EN LOS OJOS, LA ÚLTIMA Y ARRIESGADA MODA EN ESTADOS UNIDOS





La Academia Americana de Oftalmología recomienda no someterse a estas intervenciones, que pueden causar infecciones, sangrado y conjuntivitis.

Implantarse joyas en los ojos mediante una intervención quirúrgica es la última moda en Estados Unidos. Al menos, así lo esperan médicos como el doctor Emil Chynn, quien recientemente llevó a cabo la primera operación de este tipo en Nueva York en medio de una considerable atención mediática, fomentada por él mismo. ABC News es uno de los medios que recogen la llamativa novedad estética.
Lucy Luckayanko, una joven rusa de 25 años, residente en Estados Unidos, fue la valiente candidata que, sin pensárselo dos veces, aceptó acudir a la clínica de Chynn para que éste implantara un pequeño brillante de platino en su ojo mediante un corte tan minúsculo que no necesitó sutura.
La joven cuenta que, los primeros días, sintió que tenía algo en el ojo, pero que ya se ha acostumbrado. Tampoco le molestó que la operación se llevara a cabo ante un escaparate, para que los transeúntes que pasaran frente a la clínica pudieran presenciar el trabajo del especialista. Éste ha recibido ya cuatro peticiones para implantar joyas en sus ojos.
La Academia Americana de Oftalmología ya ha lanzado una advertencia a quienes se planteen seguir los pasos de Luckayanko, recomendando que no se sometan a este tipo de operaciones, más comunes en Europa pero que no están aprobadas por las administraciones de Estados Unidos.
La Academia de Oftalmología, en concreto, advierte de que «no se dispone de las suficientes pruebas que respalden la seguridad o el valor terapéutico de este procedimiento». Entre los riesgos que citan figuran infecciones, sangrado, perforación del ojo y conjuntivitis.



El doctor Chynn rechaza estas complicaciones y desvela que le gustaría llevar a cabo la operación con una persona famosa, en televisión y en vivo. El objetivo, asegura, es demostrar la seguridad de la intervención


 

 

martes, 26 de noviembre de 2013

La alegría del evangelio = 10 frases



Señor… sigue iluminando a Francisco para que logre hacer la iglesia que Tú quieres y esperas. 


Aboga, entre otras cosas, por «una presencia femenina más incisiva en la Iglesia»

El Papa Francisco aboga en su primera exhortación apostólica «Evangelii Gaudium» (La alegría del Evangelio), que se ha hecho pública este martes, por una «conversión del Papado» y, concretamente, por «una saludable descentralización» de la Iglesia, así como por aumentar la responsabilidad de los laicos.

A continuación, recogemos las diez frases destacables de «La alegría del Evangelio»:

-«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento».

-«Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables».

-«Agradezco el hermoso ejemplo que me dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más».

-«Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro(cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano».

-«No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable ‘descentralización’».
-«A los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible».

-«En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia. Así, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos».

-«Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia».

-«Más que como expertos en diagnósticos apocalípticos u oscuros jueces que se ufanan en detectar todo peligro o desviación, es bueno que puedan vernos como alegres mensajeros de propuestas superadoras, custodios del bien y la belleza que resplandecen en una vida fiel al Evangelio».

-«El debido respeto a las minorías de agnósticos o no creyentes no debe imponerse de un modo arbitrario que silencie las convicciones de mayorías creyentes o ignore la riqueza de las tradiciones religiosas. Eso a la larga fomentaría más el resentimiento que la tolerancia y la paz».