martes, 26 de noviembre de 2013

Papa Francisco = conversión del papado.



Gracias papa Francisco.  A ver si se dan cuenta tantos y tantos funcionarios de la iglesia de que hay que estar con quien Cristo nos indicó. Ya es hora de dejar tanto “din” y tanto “don” tirado en la cuneta.

FRANCISCO ANUNCIA UNA «CONVERSIÓN» DEL PAPADO EN SU PRIMERA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA

 
«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Así empieza la Exhortación apostólica «Evangelii Gaudium» en la que el Papa Francisco recoge la riqueza de los trabajos del Sínodo dedicado a «La nueva evangelización para la transmisión de la fe» celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012. «Quiero dirigirme a los fieles cristianos –escribe el Papa- para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años». Se trata de un fuerte llamamiento a todos los bautizados para que, con fervor y dinamismo nuevos, lleven a los otros el amor de Jesús en un «estado permanente de misión», venciendo «el gran riesgo del mundo actual»: el de caer en «una tristeza individualista».
El Papa invita a «recuperar la frescura original del Evangelio», encontrando «nuevos caminos» y «métodos creativos», a no encerrar a Jesús en nuestros «esquemas aburridos». Es necesaria «una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están» y una «reforma de estructuras» eclesiales para que «todas ellas se vuelvan más misioneras». El Pontífice piensa también en «una conversión del papado» para que sea «más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización». El deseo de que las Conferencias episcopales pudieran dar una contribución a fin de que «el afecto colegial» tuviera una aplicación «concreta» –afirma- todavía «no se realizó plenamente». Es necesaria «una saludable descentralización». En esta renovación no hay que tener miedo de revisar costumbres de la Iglesia «no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia.
Signo de la acogida de Dios es «tener templos con las puertas abiertas en todas partes» para que todos los que buscan no se encuentren «con la frialdad de unas puertas cerradas». «Tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera», así, la Eucaristía «no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles. Estas convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia». El Papa reitera que prefiere una Iglesia «herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia... preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente... es que tantos hermanos nuestros vivan» sin la amistad de Jesús.
El Papa indica las «tentaciones de los agentes pastorales»: individualismo, crisis de identidad, caída del fervor. «La mayor amenaza» es «el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando». Exhorta a no dejarse vencer por un «pesimismo estéril» y a ser signos de esperanza poniendo en marcha «la revolución de la ternura». Es necesario huir de la «espiritualidad del bienestar» que rechaza los «compromisos fraternos» y vencer «la mundanidad espiritual» que consiste en «buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana». El Papa habla de los que «se sienten superiores a otros» por ser «inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado» y, «en lugar de evangelizar lo que se hace es... clasificar a los demás», o de los que tienen un «cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción» en las necesidades de la gente. Se trata de «una tremenda corrupción con apariencia de bien... ¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales!».
Lanza un llamamiento a las comunidades eclesiales a no caer en envidias ni en celos «dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras!». «¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?» Subraya la necesidad de hacer crecer la responsabilidad de los laicos, mantenidos «al margen de las decisiones» a raíz de «un excesivo clericalismo». Afirma que «todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia», en particular «en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes». «Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres... no se pueden eludir superficialmente». Los jóvenes deben tener «un protagonismo mayor».
Frente a la escasez de vocaciones en algunos lugares, afirma que «no se pueden llenar los seminarios con cualquier tipo de motivaciones». Afrontando el tema de la inculturación, recuerda que «el cristianismo no tiene un único modo cultural» y que el rostro de la Iglesia es «pluriforme». «No podemos pretender que los pueblos de todos los continentes, al expresar la fe cristiana, imiten los modos que encontraron los pueblos europeos en un determinado momento de la historia». El Papa reafirma la «fuerza activamente evangelizadora» de la piedad popular y alienta la investigación de los teólogos, invitándoles a llevar en el corazón «la finalidad evangelizadora de la Iglesia» y a no contentarse con «una teología de escritorio».
Se detiene «con cierta meticulosidad, en la homilía» porque «son muchos los reclamos que se dirigen en relación con este gran ministerio y no podemos hacer oídos sordos». La homilía «debe ser breve y evitar parecerse a una charla o una clase», debe saber decir «palabras que hacer arder los corazones», huyendo de «una predicación puramente moralista o adoctrinadora». Subraya la importancia de la preparación: «Un predicador que no se prepara no es «espiritual»; es deshonesto e irresponsable». «Una buena homilía... debe contener «una idea, un sentimiento, una imagen». La predicación debe ser positiva para que de «siempre... esperanza» y no nos deje «encerrados en la negatividad». El anuncio mismo del Evangelio debe tener características positivas: «cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena».
Hablando de los retos del mundo contemporáneo, el Papa denuncia el sistema económico actual: «es injusto en su raíz». «Esa economía mata» porque predomina «la ley del más fuerte». La cultura actual del «descarte» ha creado «algo nuevo»: «Los excluidos no son «explotados» sino desechos, "sobrantes"». Vivimos en una «nueva tiranía invisible, a veces virtual», de un «mercado divinizado» donde imperan la «especulación financiera», «una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta». Denuncia los «ataques a la libertad religiosa» y «las nuevas situaciones de persecución a los cristianos... En muchos lugares se trata más bien de una difusa indiferencia relativista». La familia –prosigue el Papa- «atraviesa una crisis cultural profunda».
Insistiendo en «el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad», subraya que «el individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que... desnaturaliza los vínculos familiares».
Reafirma «la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana» y el derecho de los pastores «a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas». «Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social». Cita a Juan Pablo II cuando afirma que la Iglesia «no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia». «Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica» antes que sociológica. «Por eso quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos». «Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres... no se resolverán los problemas del mundo». «La política, tan denigrada» –afirma- «es una de las formas más preciosas de la caridad» . «¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad... la vida de los pobres!». Después una advertencia: «Cualquier comunidad de la Iglesia» que se olvide de los pobres «correrá el riesgo de la disolución».
El Papa invita a cuidar a los más débiles: «los sin techo, los toxicodependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos cada vez más solos y abandonados» y los emigrantes, por los que exhorta a los países «a una generosa apertura». Habla de las víctimas de la trata de personas y de nuevas formas de esclavitud: «En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda».
«Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia». "Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección están «los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana». «No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión... No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana». A continuación un llamamiento al respeto de todo lo creado: «estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos».
Por cuanto respecta al tema de la paz, el Papa afirma que «es necesaria una voz profética» cuando se quiere construir una reconciliación falsa que «silencie» a los más pobres mientras «algunos no quieren renunciar a sus privilegios». Para la construcción de una sociedad «en paz, justicia y
fraternidad» indica cuatro principios: «El tiempo es superior al espacio» significa «trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos». «La unidad prevalece sobre el conflicto» quiere decir obrar para que los opuestos alcancen «una unidad pluriforme que engendra nueva vida». «La realidad es más importante que la idea» significa evitar que la política y la fe se reduzcan a la retórica. «El todo es superior a la parte» significa aunar globalización y localización.
«La evangelización -continúa el Papa- también implica un camino de diálogo» que abre a la Iglesia para colaborar con todas las realidades políticas, sociales, religiosas y culturales. El ecumenismo es «un camino ineludible de la evangelización». Es importante el enriquecimiento recíproco: «¡cuántas cosas podemos aprender unos de otros!», por ejemplo, «en el diálogo con los hermanos ortodoxos, los católicos tenemos la posibilidad de aprender algo más sobre el sentido de la colegialidad episcopal y sobre su experiencia de la sin«una identidad clara y gozosa», es «es una condición necesaria para la paz en el mundo» y no oscurece la evangelización; «en esta época adquiere gran importancia la relación con los creyentes del Islam»: el Papa implora «humildemente» para que los países de tradición islámica aseguren la libertad religiosa a los cristianos, también «¡teniendo en cuenta la libertad que los creyentes del Islam gozan en los países occidentales!».
«Frente a episodios de fundamentalismo violento» invita a «evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia». Y contra el intento de privatizar las religiones en algunos contextos, afirma que «el debido respeto a las minorías de agnósticos o no creyentes no debe imponerse de un modo arbitrario que silencie las convicciones de mayorías creyentes o ignore la riqueza de las tradiciones religiosas». Reitera de este modo la importancia del diálogo y de la alianza entre creyentes y no creyentes. El último capítulo está dedicado a los «evangelizadores con Espíritu», que son aquellos que «se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo» que "infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente». Se trata de "evangelizadores que oran y trabajan», conscientes de que "la misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo»: «Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás». «En nuestra relación con el mundo-precisa-, se nos invita a dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan». «Sólo puede ser misionero –añade- alguien que se sienta bien buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros»: «si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida». El Papa invita a no desanimarse ante los fracasos o la escasez de resultados porque la «fecundidad es muchas veces invisible, inaferrable, no puede ser contabilizada»; «sólo sabemos que nuestra entrega es necesaria». La Exhortación concluye con una oración a María "Madre del Evangelio». «Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño».

lunes, 25 de noviembre de 2013

Seis predicciones para 2050



Aquí os dejo estas 6 “perlas” para los que tengan intención o posibilidad de llegar al 2050 (+-)
Bajo mi punto de vista, menos una la de que Facebook sabrá todo de todos, me parece que puede ser beneficioso para la humanidad poder tener a nuestro alcance estas facilidades.

Lo de que el cáncer puede estar vinculado a algún tipo de infección, es algo que yo he comentado más de una vez, a tenor de cómo se está extendiendo por todo el mundo, y cuando lo he hecho me han mirado con cara de incógnita o como diciendo: no tiene ni idea de lo que dice, como no es médico….  Ojalá fuera así, porque seguro que su curación será más rápida.  A ver si se centran en esta opción los investigadores y sacan algo rapidito porque es una enfermedad tremendamente maligna.

Ah! No olvidemos la predicción de que seremos jóvenes hasta que nos muramos porque es algo que resultará maravilloso.  No hay nada peor que ver el deterioro de una persona por el paso de los años. Así que estaremos vistosos hasta el final. Bien!!!

SEIS PREDICCIONES PARA 2050 DE LA MANO DE SEIS GRANDES VISIONARIOS  DEL MOMENTO
La revista XL Semanal ha preguntado a seis grandes personalidades de la ciencia y la tecnología que han participado en el Congreso de Mentes Brillantes de Madrid cómo será el futuro dentro de 50 años. Recogemos algunas de las conclusiones más interesantes.

Tu mejor amigo será un ordenador
Según Steve Wozniak, confundador de Apple, «en 40 años tendremos ordenadores conscientes, dotados de sentimientos, de su propia personalidad. Tu mejor amigo será un computador. Hablarás con él. Te mirará a la cara y sabrá reconocer tu estado de ánimo. Conocerá tu alma y tu corazón mejor que nada ni nadie».

«Seremos jóvenes hasta la muerte»
George Church, reputado genetista de Harvard, cree que en 2050 habremos logrado parar el envejecimiento: «También el ser humano será diferente. Hoy ya contamos con herramientas que nos hacen más fuertes y rápidos. Pero son inorgánicas: un avión, un coche... ¡Pronto serán orgánicas! También tenemos medicinas que nos permiten vivir más. Pero daremos un salto: viviremos jóvenes hasta el día de nuestra muerte. Ahora mismo se produce un gran desperdicio desde un punto de vista económico: pasas mucho tiempo formándote y a los 50 años, cuando alcanzas la cima de la experiencia, tu cuerpo empieza a fallar. Esto cambiará cuando podamos revertir el envejecimiento. Hoy, ya se puede invertir el envejecimiento de una célula en el laboratorio. Cuando logremos hacerlo en el interior del cuerpo, seremos jóvenes hasta que muramos».

«Aprenderás un idioma cargando una aplicación en tu cerebro»
Evan Henshaw-Plath contribuyó a crear una de las mayores revoluciones de internet, Twitter. Su predicción es: «Las computadoras no son algo tan ajeno a nuestra memoria o nuestra personalidad como pudiera parecer. De hecho, hay experimentos que demuestran que ambas cosas se pueden manipular mediante reacciones electroquímicas. En 2050, Internet estará en nuestras cabezas. Por ejemplo, hoy para aprender un idioma te tienes que pasar un año estudiando y, aun así, hablarás español con un acento americano tan fuerte como el mío. Por ello, cuando puedas instalar una lengua nueva como instalas una aplicación en tu teléfono, lo harás. La línea divisoria entre personas y computadoras tenderá a desaparecer. Y surgirán nuevos problemas: si en el 2050 un gobierno tiene el poder de cambiar la personalidad de su población, será mucho más importante para todos que no tengamos dictaduras ni sistemas políticos parecidos».

 «Descubriremos que el cáncer está vinculado a enfermedades infecciosas y las curaremos»
Manuel Patarroyo, Premio Príncipe de Asturias y «padre» de la vacuna sintética contra la malaria dice que trabajaremos hasta los 80 años. «Otra cosa a la que tendremos que acostumbrarnos es que la edad de jubilación subirá hasta los 78 u 80 años de edad, que es una etapa extremadamente productiva. Yo acabo de cumplir 67 y le puedo asegurar que seguiré productivo hasta los 80. Como habrá un incremento de la esperanza de vida, deberemos enfrentarnos con los problemas asociados a este fenómeno. Por ejemplo, qué hacer con el ocio de la gente mayor.
En cuanto a la salud, antes nos enfrentábamos a la mortalidad infantil, ahora tendremos que abordar la prevención de enfermedades infecciosas. El premio Nobel de medicina Harald zur Hausen, descubridor del virus del papiloma, me mostraba recientemente que para el año 2020 el 60 por ciento de los cánceres estarán asociados a enfermedades infecciosas, como virus, bacterias, parásitos, hongos... No sé si habremos vencido el cáncer para entonces, pero sí habremos controlado muchas enfermedades infecciosas asociadas a él».

«Habrá una especie de licencia para ser padre»
Andy Miah, profesor de tecnologías emergentes y director del Instituto de futuros creativos en Escocia, augura que para ser padre, habrá que pasar ciertos test: «En la actualidad, la gente modifica su cuerpo mucho más que en el pasado. Dentro de diez años, lo que modificará será su biología. Por ejemplo, seleccionará los genes de sus futuros hijos para eliminar la información genética de ciertas enfermedades. Seremos capaces de perfeccionar la especie humana, de influir en la evolución. Y el gran debate será ver hasta dónde estamos dispuestos a llegar en este camino. Por ejemplo, la paternidad será algo muy diferente. Hoy, para adoptar, tienes que pasar toda una serie de exámenes impuestos por la sociedad. Llegará un día en que también habrá una especie de 'licencia para ser padre'. ¡Y me parecerá bien!».

«Facebook ya no te preguntará qué estás pensando. Lo sabrá»
La predicción del tecnólogo Javier Sirvent es bastante inquietante. Este experto cree que la tecnología controlará a las personas: «Viviremos conectados: no podrás ir a ninguna parte sin que se sepa. Y esto te obligará a ser buen ciudadano. Cada vez se manejarán más datos, que servirán para predecir atascos, accidentes... Pero también para controlar a las personas. Será inevitable. Yo, hoy mismo, llevo una pulsera que me permite saber si estoy nervioso, midiendo cosas como mis pulsaciones o mi temperatura corporal. Dentro de pocos años, la llevarás tú también. Sí o sí. En unas gafas, en un móvil... Será parte de tu vida cotidiana. Hoy, Facebook te pregunta qué estás pensando. ¡En unos años no le hará falta! Lo sabrá. Ya estamos todos geolocalizados. Hace 15 años, quien más sabía de tu vida era tu madre; hoy son Facebook y Google. En 2050, todos sabremos lo que hacemos todos».

sábado, 23 de noviembre de 2013

El lado oscuro de Camelot



“El pasado siempre está ahí para tentarnos
y puede incluso cantar en las paredes”

Qué bien viene esta frase para hacernos comprender que hay demasiada gente ansiosa de poder y dinero y que por conseguirlo hace cualquier cosa, incluso utilizar a propios y extraños. 
A este hombre (no olvidemos a toda su familia) nos lo han vendido como algo “puro” dentro del mundo de la política pero, como se puede ver, ha sido tan nefasto o más que otros.  Seguro que hay muchas más cosas oscuras y al final cantarán las paredes todas sus tropelías.




EL LADO OSCURO DE CAMELOT

Entre todas las mujeres el presidente Kennedy, hay una que destaca sobre las demás. No es la más conocida y nada indica que fuera su 'preferida', pero el largo affaire que mantuvo con Judith Campbell no tenía sólo implicaciones sentimentales. Esta "explosiva morena", como la describían las crónicas de la época, compartió cama con los dos hombres más poderosos del país en aquél momento: el presidente de EEUU y el jefe de la Mafia, "Godfather of the Godfathers", Sam Giancana. Al mismo tiempo. El papel que jugó en las relaciones de Kennedy con el sindicato del crimen fue fundamental tanto para su acceso a la Casa Blanca, como para lo que ocurrió después. Campbell estuvo en el centro de todas las intrigas, testigo de la corrupción del poder político en unos años clave.
Fue Frank Sinatra quien presentó a Campbell y Kennedy, cuando ella tenía 26 años y mantenía una relación con la mayor estrella de EEUU. Era una joven divorciada de aspecto imponente. Corría 1960, y JFK era aún un senador que luchaba por ganar la nominación demócrata en la Convención de Los Ángeles. Ese mes de febrero iniciaron un romance que duraría años, y en el que Campbell sería mucho más que su amante.
Paralelamente, Sinatra también le presenta a la joven Sam Giancana, que en ese momento era el jefe de la Mafia en Chicago, así como al resto del entorno de la Cosa Nostra en el que se movía el cantante. Campbell conoce esa misma noche en el hotel Fontaine-bleu de Miami a Joe Fischetti (primo de Al Capone) otro personaje fundamental. La joven inicia una relación también con Giancana y empieza a moverse en su círculo mafioso, en el que cobraba especial relevancia Jhonny Roselli, que trabajó para la CIA en el intento de asesinato de Fidel Castro y acabó involucrado en el muerte de Kennedy.
El testimonio de Judith
Hay tres versiones en la historia de Judith Campbell. La primera, la que ella misma relató ante el Senado en 1975, cuando fue llamada a declarar como "amiga íntima" de Kennedy. Le desvinculó de toda relación con la Mafia y se ciñó a su papel de amante del presidente, nada más: "No había ninguna travesura conspirativa", dijo ante la cámara, escondida tras sus gafas oscuras.
En 1977 publicó My Story , una autobiografía escrita por el periodista Ovid Demaris en la que, si bien mencionaba a Kennedy y a Giancana, no aludió a ningún tipo de actividad delictiva entre ellos. Los defensores del presidente trataron de echar por tierra su testimonio, pero las descripciones, números de teléfono y detalles que brindó Campbell -o Exner, el nombre que posteriormente tomó de su marido- demostraban que había existido una relación estrecha con el presidente. Pero no dejaba de tratarse del relato de los amoríos de una joven con dos hombres relevantes. Años después, confesó que mentía.

"Mentí por miedo", contaría años después a la revista People. Tenía 54 años, estaba a punto de morir de cáncer y abrió la caja de los truenos con una entrevista que sacó a la luz "el lado oscuro de Camelot" como se conoció al período presidencial de Kennedy.

"Durante los últimos 25 años he estado aterrorizada de decir la verdad acerca de mi relación con Kennedy", confesaría. Y no le faltaban razones: "He tenido que esforzarme en esconder la verdad que hoy revelo, lo cual es probablemente la única razón por la que estoy viva hoy. Con la excepción de Sinatra, todas las figuras clave involucradas en mi historia han sido asesinadas", recordó.
Judith Campbell aseguró que durante aproximadamente dieciocho meses fue el enlace de Kennedy con la Mafia. Ella fue quien presentó a Giancana al presidente, y actuó como mensajera entre ambos, llevando sobres de dinero, transmitiendo mensajes y organizando reuniones. "Yo era la elección perfecta porque podía ir y venir sin previo aviso, y si alguien se percataba, no lo hubiera creído", señaló. Viajó por todo el país conectando a dos hombres poderosos con los que compartía también lecho, y fue testigo de la influencia que tuvo la Mafia en la llegada a la Casa Blanca de Kennedy.
Campbell asistió a reuniones en las que el presidente 'arregló' con Giancana su apoyo para las primarias de estados como Virginia Occidental, a través de la compra de funcionarios electorales. Varias escuchas telefónicas del FBI demostraron más tarde que se habían producido grandes donaciones de la Cosa Nostra a la campaña del demócrata, al parecer directamente desde el bolsillo de Frank Sinatra. Y Judith no sólo lo sabía todo, sino que participó activamente en el fraude.
Cuando Kennedy llegó al despacho oval tuvo poco tiempo para dedicar a su relación con Campbell, que continuaba relacionándose en el entorno mafioso de Giancana. No fue hasta después del fracaso del desembarco en Bahía de Cochinos cuando volvió a requerir de su ayuda. Le pidió que volara a Las Vegas para recoger un sobre de Roselli y se lo entregase a Giancana en Chicago, donde el presidente se reuniría con él. Judith detalla los detalles del encuentro en el hotel Ambassador, que escuchó desde el cuarto de baño, sentada en la bañera.

Continuó con su papel de mensajera hasta 1962, llegando a visitar la Casa Blanca en al menos veinte ocasiones. Entonces, la relación se rompió. La joven se sintió humillada por Kennedy, que trató de involucrarla en un ménage a trois. Además, la operación de acoso de del FBI de J. Edgar Hoover contra la Mafia llegó hasta Campbell, que comenzó a ser vigilada y espiada. Paralelamente, el propio Hoover adviritió a Kennedy que si continuaba adelante en su relación con Judith, su imagen se vería seriamente dañada, ya que su vinculación sindicato del crimen era un secreto a voces. Otros testimonios apuntan a que un posible embarazo de Campbell precipitó el fin del romance, pero ella sostiene que la relación "simplemente acabó".
"Tenía 26 años y no tenía ningún gran propósito en mi vida. Tal vez por eso me involucré tanto en mi papel como mensajera, y lo hice con tanto gusto. Supongo que sentí que estaba haciendo algo importante", reflexionó en People. "Finalmente me di cuenta de que, probablemente, estaba ayudando a Jack a orquestar el intento de asesinato de Fidel Castro con la ayuda de la Mafia", asegura.
Hasta su fallecimiento en 1999, Campbell fue la única persona viva que había conocido a los tres personajes fundamentales de la historia: Roselli, Giancana y Kennedy. Los tres murieron asesinados. Al jefe de la mafia en Chicago le cosieron la boca a balazos antes de que pudiera declarar en el Comité que investigaba la muerte del presidente; y Roselli apareció muerto un año después en un bidón de gasolina, en mitad de las aguas de Miami.
Cuando se decidió a hablar, muchos le reprocharon Campbell los veinte años de silencio y sus mentiras ante el Senado. Cundía la sensación de que su historia podría haber contribuido a probar que el asesinato de Kennedy fue una conspiración orquestada por la Mafia, una de las teorías más extendidas. Judith también creyó a pies juntillas esta hipótesis. Tanto, que murió convencida que si se hubiera lanzado a contar lo que sabía nada la habría salvado de acabar como Roselli o Giancana.