jueves, 3 de octubre de 2013

El Corte Inglés y Repsol - tienda en estaciones de servicio




Parece una buena opción.  Siempre y cuando los precios sean competitivos y los productos tengan la calidad que ofrece El Corte Inglés en sus establecimientos, nada que objetar.




EL CORTE INGLÉS Y REPSOL SE UNEN PARA LANZAR UN NUEVO CONCEPTO DE TIENDA


Las dos compañías se han unido para crear un nuevo concepto de tienda de proximidad en las estaciones de servicio.

El Corte Inglés y Repsol han inaugurado este miércoles un nuevo concepto de supermercado de proximidad en las estaciones de servicio que pretende revolucionar el sector. El acuerdo entre dos de las empresas más fuertes de España viene a reforzar las buenas relaciones que mantienen desde hace años ambas compañías.
Estas nuevas tiendas, denominadas Supercor Stop&Go, estarán presentes en las gasolineras Repsol. La primera apertura ha tenido lugar en Madrid, en la gasolinera Repsol del PAU de Vallecas.
Supercor Stop&Go se presenta como un supermercado cómodo, cercano y con los mejores precios en el que el cliente podrá realizar la compra de productos básicos, tales como conservas, refrescos, congelados, pan recién horneado y pastelería, así como soluciones rápidas y sanas para comer, por ejemplo: ensaladas y sándwiches, y todo tipo de bebidas y postres.
También será posible adquirir en estos nuevos establecimientos la prensa diaria, hielo o artículos de limpieza y de higiene y cuidado personal. Tampoco faltarán en estos nuevos supermercados una importante selección de vinos, licores y regalos para una ocasión especial. A la hora de hacer la compra, los clientes podrán disfrutar de sus marcas favoritas, así como de las marcas exclusivas del Grupo El Corte Inglés de alimentación, droguería y perfumería, y todo ello con mejores precios. Por otro lado, con este nuevo concepto de tienda, Repsol mantiene su línea de ser pionera en innovación y desarrollo de nuevos productos y servicios en sus estaciones.
Además Supercor Stop&Go dispone de un área de cafetería Boca2, donde los conductores podrán desayunar, merendar o picar algo rápido antes de continuar el viaje. Todos estos servicios estarán disponibles 24 horas al día.

martes, 1 de octubre de 2013

Javier Elzo - Reflexiones de un sociólogo -



Muy buen artículo si, como dice este sociólogo, queremos subir de nivel y situarnos dentro del plano que actualmente necesita la iglesia y los seguidores de Cristo.




Los problemas planteados en un determinado nivel sólo se resuelven de verdad subiendo de nivel y situándose en un plano más alto. Éste era el motivo de fondo de mi postal anterior titulada ¿Una generación clerical perdida?, en la que me atrevía a decir que la generación clerical postconciliar hispana no había sabido resolver los problemas reales de la Iglesia, ni ofrecer una aportación real y creadora a la sociedad.
Los problemas no son de los miembros particulares de esa generación, que no han sido ni mejores ni peores que los de otras generaciones (¡quizá mejores!), sino de la misma estructura clerical (nombramiento de obispos, formación de candidatos…), que ha intentado mantener lo que había, no para recrearlo, como había pedido el Vaticano II. Y queriendo mantener lo que había (que ya no existe, ni responde a los problemas actuales, ni a la dinámica del Evangelio) está corriendo el riesgo de perderlo.
Los responsables de esa generación han debido enfrentarse a grandes problemas interiores y exteriores (de iglesia y sociedad, de economía y política, de cultura y vida…) y han querido resolverlos en su nivel (retornando a lo anterior), en vez de aventurarse de manera creadora y buscar un nivel más alto, como pedía el Vaticano II. Es evidente que, en un plano, han fracasado, no por culpa de ellos, sino de un tipo de estructura y del mismo cambio de los tiempos, que ha colocado en otros mares el barco de la Iglesia; cuando pensábamos estar en un sitio nos hallamos en otro (conforme a lo que pasa en la «derrota» del barco, en sentido náutico).
La parábola de las dos ancianas
En ese contexto quise contar ayer la parábola de las Dos Ancianas (novelas de V. Wallís) que había sido comentada y aplicada en un sentido extenso por M. J. Arana:
a. Una tribu que no sabía resolver sus problemas expulsaba a dos ancianas, condenándolas a morir de frío en el duro Árctico.
b. Pero las ancianas aprendieron a responder de otra manera, subieron de nivel y resolvieron problemas que los jóvenes no habían sabido resolver.
c. Esas ancianas enseñaron nuevamente a los jóvenes a enfrentarse de un modo distinto a los problemas de la vida, en un nivel más alto.
De fondo había una lección: Pienso que los “viejitos” del tiempo del Concilio, dispuestos a cambiar desde el Espíritu, pueden ayudarnos todavía, con su fidelidad, con su ejemplo de «aggiornamento» profundo, no de simple maquillaje falsamente estético.
El tema de las generaciones clericales
Desde ese fondo quise situar, muy en general, el tema de las generaciones clericales hispanas, tras el Vaticano II, a la luz de la apertura del Papa Francisco:
a. La generación conciliar supone responder (en general), aceptó el Concilio con generosidad, se dispuso al cambio, supo subir de nivel.
b. Pero la generación post-conciliar tuvo miedo, quizá por sí misma, quizá por las directrices que venían de Roma, quizá por los mismos obispos, nombrados para mantener lo anterior, no para recrearlo a la luz del Vaticano II y del Evangelio. Y como sucede en estos casos aquello que se quiere sólo mantener se pierde. Para resolver los problemas hay que subir de nivel, y esta generación no ha querido o no ha podido (o no le han dejado ) hacerlo. En ese sentido he dicho que ha sido (en parte, en general) una generación perdida.
c. La nueva generación (la que ahora nace, la que debe empezar) tiene pues una tarea más grande, y para ello tiene que empalmar con la generación conciliar (con las dos viejitas de la parábola de Wallis), sabiendo que sólo se conserva lo que se recrea y que sólo se resuelven los problemas subiendo de nivel.
Un nivel más alto, con la ayuda de F. J. Elzo
En el plano en que actualmente se sitúa la generación postconciliar, con sus obispos (en general), con sus planes de presencia pastoral y social, con su visión del mundo, los problemas de la Iglesia hispana (y quizá mundial) no tienen solución. Para ser fieles al fermento de Jesús hay que subir de nivel, volviendo por un lado al Evangelio y por otro a la Realidad social y eclesial de nuestro tiempo.
Éste no es un argumento simplemente teológico, sino también social o sociológico, como ha puesto de relieve Javier Elzo, en su nuevo libro Los cristianos ¿en la sacristía o tras la pancarta? Reflexiones de un sociólogo (PPC, Madrid 2013). Es un libro que no trata directamente de lo que yo voy diciendo en esta postal, pero que concuerda básicamente con mis reflexiones.
No lo digo yo, lo dice un sociólogo creyente, con gran autoridad. En el nivel en que se está moviendo, en sus niveles de dirección más alta, la iglesia clerical no responde al evangelio, ni resuelve los problemas cristianos de la actualidad, ni aporta su fermento a la vida social.
No se trata de condenar al clero, pues hay cientos y cientos, y miles y miles de pastores y de cristianos comprometidos que son de una gran altura humana. Se ha dicho a veces que con estos mimbres sólo se pueden hacer estos cestos. Pues bien, eso no es cierto.
Con los mimbres actuales se pueden hacer cestos muy distintos. Con la mayoría de los pastores actuales se pueden hacer trabajos más hondos, pero sólo subiendo de nivel. Estos ministros han sido y siguen siendo lo mejor del tesoro de la Iglesia, y así quiero rendirles aquí mi homenaje de admiración y de agradecimiento. Pero el “sistema oficial” en que están insertos no funciona.
Hay que subir de nivel, en un plano sociológico y evangélico. Así quería decirlo yo ayer, con la parábola de las Dos Ancianas, apelando al Espíritu del Concilio, que nos puede ayudar a situarnos mejor ante los temas pendientes. Así lo dice en otro plano J. Elzo en su libro. Subamos de nivel, antes de que sea demasiado tarde (como he propuesto en mi libro La historia de Jesús, Verbo Divino, Estella 2013).

Papa Francisco y los que solo se ocupan del Vaticano



Aquí os adjunto otra perla más de este papa tan inteligente y a la vez tan valiente a la hora de llamar a las cosas por su nombre.

EL PAPA DICE QUE EL DEFECTO DE LA CURIA ES QUE SE OCUPA SÓLO DEL VATICANO

"El proselitismo es una solemne bobada, no tiene sentido. Lo que hay que hacer es conocerse, escucharse y hacer crecer la conciencia del mundo que nos rodea".
Lo dice Francisco, en su enésima muestra de profundo respeto hacia quienes no creen o profesan una fe diferente a la suya... y en su también enésimo sorprendente gesto. Porque después de escribir recientemente una extensa carta a Eugenio Scalfari, el declaradamente ateo fundador del periódico italiano 'La Repubblica', el Papa ha querido reunirse con él para charlar tranquilamente.
El encuentro tuvo lugar el martes de la semana pasada en la austera habitación que el Papa ocupa en la residencia de Santa Marta, y el resultado de ese diálogo se plasma hoy en las tres páginas que publica 'La Repubblica'.
Scalfari comienza contando su estupefacción cuando, hace sólo unos días, su secretaria le dijo con voz agitada que tenía al Papa al teléfono. "Buenos días, soy el Papa Francisco", se presentó con desarmante naturalidad el Pontífice, preguntando a continuación a Scalfari si le parecía bien que se vieran. "Veamos mi agenda.: el miércoles no puedo, el lunes tampoco. ¿Le va bien el martes?", preguntó el Papa. Y el martes se hizo el encuentro.
En el coloquio con el veterano periodista el Papa aborda multitud de temas pero, sobre todo, hace una vez más autocritica y arremete contra los defectos de la Iglesia, con el objetivo siempre de poder corregirlos. "Los jefes de la Iglesia con frecuencia han sido narcisistas, adulados y malamente excitados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado", sentencia Francisco, precisando que "la curia no es la corte" pero que de vez en cuando en esta hay "cortesanos".
El Papa critica asimismo que la Santa Sede haya caído en el "defecto" de ser vaticano-céntrica. "Mira y se ocupa de los intereses del Vaticano", admite. Y una vez más arremete contra el clericalismo: "No tiene nada que ver con el cristianismo", subraya. "Me sucede también a mí: si encuentro un clerical me hago de golpe anticlerical".
El Papa tiene claro que la Iglesia tiene que relanzarse a partir del Concilio de Vaticano II y abriéndose a la cultura moderna, participando de los grandes debates de nuestro tiempo. Un ejemplo: "Los males más graves que afligen al mundo en estos años son la desocupación de los jóvenes y la soledad en la que son abandonados los viejos", asegura el Papa, indicando que aunque se trate sobre todo de un problema sobre todo de calado económico y político también atañe a la Iglesia porque esta situación no hace daño sólo a los cuerpos sino también a las almas. "La Iglesia debe sentirse responsable tanto de las almas como de los cuerpos".