martes, 20 de agosto de 2013

Cantar buena terapia para dejar de roncar




No sé si será efectivo contra el ronquido pero seguro que nos sirve para olvidar nuestras penas….  por lo menos mientras cantamos.




CANTAR PUEDE SER UNA BUENA TERAPIA PARA DEJAR DE RONCAR

Científicos del Royal Devon and Exeter Hospital, en Inglaterra (Reino Unido), aseguran que el ejercicio de los músculos de la garganta que conlleva el canto puede ayudar a algunas personas a combatir sus ronquidos nocturnos.
Para el estudio contaron con la directora de coro Alise Ojay, que elaboró una serie de ejercicios que los pacientes tuvieron que practicar a diario durante tres meses. Básicamente, según ha explicado a la BBC, consistían en cantar palabras onomatopéyicas como 'unga' en distintos tonos durante 12 minutos diarios el primer mes y 18 minutos en los siguientes.
Tras años de estudios y pruebas con voluntarios roncadores, los científicos descubrieron que estos ejercicios funcionan para los que presentan un ronquido simple o un síndrome de apnea de sueño moderado.
"Se trataba de un estudio considerablemente grande, pues contamos con 60 personas con ronquidos simples y otros 60 con apnea de sueño. La mitad de ellos estaban en los grupos de control donde no hicieron nada, mientras que los demás hicieron los ejercicios", explica Ojay.
De hecho, esta experta reconoce que, aunque los motivos por los que una persona ronca son variados, en muchos casos aparece con la edad y se debe a una falta de tono muscular de la garganta.
"Cuando se acuestan los tejidos obstruyen la garganta, la respiración es más turbulenta y forzada. Aquí es cuando cualquier tejido suelto empieza a vibrar", señala la especialista.
Los ejercicios están diseñados específicamente para las personas que roncan porque sus músculos de la garganta se vuelven flácidos. Para ello, añade, se usan "sonidos y tonos fuertes y repetitivos".

domingo, 18 de agosto de 2013

Maltrato psicológico




Hay que estar "ojo avizor" para evitar que gentuza así pueda formar parte de nuestro entorno.




CÓMO SABER SI TU PAREJA TE MALTRATA PSICOLÓGICAMENTE


 Muchas veces, la dependencia del otro (hombre o mujer) es la antesala del maltrato psíquico y físico

«Cualquier persona, bien sea hombre o mujer, que esté en una relación en la que su pareja le insulta, le falta el respeto, la denigra, o la humilla, es una persona que sufre maltrato psicológico...», determina Silvia Congost, psicóloga especializada en el tratamiento de la dependencia emocional y autora del libro «Cuando amar demasiado es depender» (Oniro). Pero esto no llega de un día para otro. Muchas veces la dependencia emocional precede al maltrato psicológico, asegura esta experta. «En esos casos, la persona afectada acostumbra a ser la última en darse cuenta y la más sorprendida al verlo en general, ya durante el proceso terapéutico en el que se analizan los detalles de su relación», añade. Lo más grave, prosigue Congost, es que las personas que sufren este tipo de maltrato psicológico se vuelven cada vez más dependientes. «Cada vez más ven las agresiones como algo natural, habitual, se acostumbran a ello, hasta tal punto de que les cuesta muchísimo salir de allí. Incluso hasta el punto que a menudo te dicen que no están seguras de si quieren abandonar al otro en realidad. Evidentemente quieren salir, pero su nula autoestima las confunde y las bloquea».
Estas son, a su juicio, las características de una relación con maltrato psicológico:
—Te anulan la autoestima: te dicen o te hacen sentir que no sirves para nada, que eres un o una inútil, te ningunean, te desprecian. Esto, a su vez, hará que no te sientas «capaz de irte», de acabar con aquello, puesto que piensas, ¿a dónde voy a ir?
—El maltratador/a te da órdenes que tienes que obedecer y sientes que no tienes ninguna opción de quejarte o de expresar disconformidad, porque va a ser peor.
—No te permite ser quien eres, hacer las cosas que te gustan, ir a los sitios que te hacen disfrutar.
—Te van alejando cada vez más de tu gente, te hablan mal de tu familia, de tus amigos, y de todos los que te quieren hasta que te quedas sola/o.
Te juzgan: lo que tu haces, cómo eres, cómo hablas... Te llevan a que cambies.

—El maltratador/a te culpa de lo que sucede, incluso de cosas que te son ajenas, haciéndote responsable de todo lo malo que hay en su vida. Aunque sean cuestiones del todo irracionales.

jueves, 15 de agosto de 2013

¿Gritos o susurros?



Qué verdad es que cuando interviene el corazón no hay necesidad de gritar porque te apetece hablar y que te hablen pegadito y bajito y, sin embargo, cuando queremos herir solemos distanciarnos para poder gritarle al otro todo lo que nos sale envenenado .

Venga… pensemos un poquito sobre esta fábula que, como casi todas, tiene una gran sabiduría.






Cuenta una historia tibetana, que un día un viejo sabio preguntó asus seguidores lo siguiente:
¿Por qué la gente se grita cuando están
enojados?

Los hombres pensaron unos momentos:
-Porque perdemos la calma –dijo uno– por eso gritamos.
-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?
–Preguntó el sabio– ¿No es posible hablarle en voz baja?
¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de
ellas satisfacía al sabio.

Finalmente él explicó:
-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se
alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar,
para poder escucharse. Mientras más enojados estén,
más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro
a través de esa gran distancia.

Luego el sabio preguntó:
-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente
¿Por qué? Sus corazones están muy cerca.
La distancia entre ellos es muy pequeña.
El sabio continuó –Cuando se enamoran más aún,
¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven
aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera
susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca
están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:
-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen,
no digan palabras que los distancien más, llegará un día
en que la distancia sea tanta que no encontrarán más
el camino de regreso.